HALA MADRID

Hoy es día de justificaciones, aunque ya llevo años teniendo que explicarlo. Es el día que te dicen de quedar para tomar unas cañitas y tengo que contestar: Lo siento, es que hoy veo el partido. Y claro, ahí es cuando te miran raro y viene el comentario de siempre: ¿¿¿A ti te gusta el fútbol???
Que parece que te gusta, no sé, los niños con patatas fritas con salsita y una copita de vino. Pero es que este país somos así, tendemos a encasillar a todo el mundo. Tanto que se nos llena la boca con la palabra diversidad, se ve que sólo la tenemos en cuenta para los “pueblos” y “territorios”, si eres un individuo y quieres ser diverso, que te den.

Si eres chica, ya es raro que te guste el fútbol, que si estudiaste Historia del Arte, ¿¿¿cómo puedes ser tan insensible para que te guste el fútbol??? Aquí, o eres de derechas o de izquierdas, de playa o de montaña, de cine de autor o de americanadas, de tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla, de tinto de verano con gaseosa o con limón, del Atleti o del Madrid,…

Y yo me niego, me niego a que sólo exista el blanco y el negro, me niego a tener constantemente a elegir y descartar, porque elegir no significa siempre descartar, sólo optar en ese momento y tal vez, mañana la opción sea otra. Yo quiero evolucionar, cambiar, pensar, y no encasillarme. Y me gusta el cine de Dreyer, y disfruto como una tonta con las adaptaciones de Ironman. Y me gusta leer por las noches los poemas de JRJ antes de dormir, y las novelas policiacas. Me gustan los cementerios y la feria de Agosto. El buen Rioja y el rebujito en romería. El buen jabugo y las patatas de cartucho. Y me gusta el Arte, y me veo los partidos de fútbol hasta de los alevines. Me gusta el fútbol, desde chiquitita, disfruto con un buen pase igual que paladeando un cuadro en el Prado. Me pongo de los nervios los minutos antes y grito como loca con un gol de mi equipo. Y me emociono y casi lloro cuando se levanta una orejona. Y me ponen de los nervios aquellos que nos miran por encima del hombro a los futboleros como si un manto de erudición y gilipollez les cayera por encima. Esos… esos sí que no lo pueden entender, pobres.

Y si hubiera alguna duda a estas alturas con quién voy esta noche…

¡¡¡¡HALA MADRID!!!!

 

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Blas de Lezo y Vélez Málaga

¿Es o no es para emocionarse que la policía le haya puesto Lezo a una operación porque tenía conexiones con Cartagena de Indias? Tal como está el panorama cultural de este país, se saltan las lágrimas al comprobar como las cuerpos y fuerzas de seguridad del estado están muy por encima de la media, porque seamos sinceros como mucho le hubiéramos puesto “Operación Shakira”, que es lo más colombiano que nos suena.

En este país tan olvidadizo para algunas etapas de nuestra Historia este hecho es más que un homenaje a don Blas de Lezo, aunque sea para nombrar a una operación policial plagadita de sinvergüenzas dispuestos a esquilmar el país al que don Blas tanta gloria dio.

Y es que Lezo es uno de nuestros héroes que hicieron posible aquel imperio en el que no se ponía el sol. Aunque él ya llegó en la última etapa de aquel dominio, dejó su nombre grabado en la Historia con letras de oro, aunque ya casi nadie se acuerde de él.

Corría el año 1741, con los Borbones ya en el trono español, cuando los ingleses se les ocurrió mandar una flota de doscientos barcos y con treinta mil hombres dispuestos a tomar Cartagena de Indias. Iban ellos tan ufanos y confiados en su victoria que no se esperaban encontrar la resistencia que hallaron. Eran sólo tres mil hombres los de Cartagena, pero señores, ¡qué jefe tenían! Les mandaba Blas de Lezo nada más y nada menos. Los ingleses salieron de allí como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Cacareando de más, que hasta llegaron a acuñar monedas con un Blas de Lezo arrodillado ante el inglés Vernon. Lo que viene a ser el nivel experto de hacer el ridículo, vender la piel del oso antes de cazarlo. Y encima, ese líder que había llevado a sus tropas a la victoria era un tullido que con una de sus manos ni siquiera podía sostener un arma. Pero no es que le faltara una mano, no, es que no tenía un ojo, y además le faltaba una pierna. Así que si en el Tenorio, había un don Luis que valía por lo menos dos, en Cartagena había un medio hombre que valía todo un imperio.

Pero la leyenda de don Blas se había ido gestando poco a poco y desde hacía bastante tiempo.

Tenemos que irnos del 1741 al 1704, en plena Guerra de Sucesión al trono de España tras la muerte del último Austria. Era entonces don Blas un guardiamarina a las órdedes del conde de Toulouse. El 24 de agosto de 1704 a la altura de nuestras costas se encontraron con la flota del almirante Rooke de la flota anglo-holandesa. Y aunque el combate fue de armas tomar ninguno de los dos bandos consiguió doblegar al otro quedando la batalla en tablas. Pero es aquí donde Blas de Lezo empieza a despuntar y forjarse esa leyenda que le hará pasar a la historia. Y es que en pleno combate, Lezo recibió una bala de cañón que le destrozó su pierna izquierda. ¿Y qué hizo Lezo? Pues lejos de amedrentarse o desmayarse del dolor como nos hubiera pasado a cualquiera, siguió en pie, sobre una sola pierna, luchando y haciendo frente al enemigo. Dicen que luego, cuando tuvieron que terminar de amputarle la pierna, no dio un sólo quejido. Y no le echó para atrás el hecho de faltarle una pierna, que siguió su carrera como soldado hasta culminar sus hazañas en aquella Cartagena de Indias de la que hablábamos y por la cual han nombrado a la operación policial, Lezo.
Y digo yo, que si al señor Ignacio González y cía. les hubiera dado por venirse al Puerto de la Caleta para, mientras se tomaban unas cañitas y unos espetos, hablar de sus chanchullos… pues también hubieran nombrado a la operación Lezo. Aunque no sé, no sé, tratándose de Vélez… seguro que algún guardia civil hubiera caído en poner a la operación “Cervantes”. No tengo que explicarlo, ¿verdad?

Haugen Sørensen en el CAC de Vélez Málaga

Más vale tarde que nunca, y todavía quedan apenas tres días para poder visitar la muestra de Arne Haugen Sørensen que alberga el CAC de Vélez Málaga. Los aviso tarde, pero los aviso, no se me despisten y vayan, no se arrepentirán.

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La muestra gira alrededor de La Gran Narración, un mural de varios metros realizado para una iglesia en la Dinamarca natal del artista. En ella nos sintetiza de manera magistral, no la historia de Jesucristo, sino la historia del ser humano a través del cristianismo. El relato comienza con la expulsión del paraíso a través de una puerta de la que emana la luz del edén perdido, para lanzarnos a la vida del trabajo y del mal, Caín matando a Abel. Pero justo debajo encontramos la esperanza en forma de una nueva Vida, la de Jesucristo. Primer hito, punto crucial de su vida que nos muestra La Gran Narración. El siguiente aparece enmarcado, recortada la escena como un collage de pintura, el bautismo en el Jordán, de nuevo la luz inunda y enfoca surgiendo de la Paloma que baja del cielo para identificar a su Hijo. Y en la parte central del mural, la escena principal, el eje de la composición, el gran crucificado del que apenas reconocemos su cabeza, teñida por los colores de una corona de espinas que más que corona es una máscara que engulle el rostro. El mural está lleno de ojos que mira y nos miran, que nos hacen cómplices, menos Jesucristo, cuyo rostro se nos borra en un anonimato que la cruz y sus manos y pies clavados nos desvelan. A la derecha un Longinos que aún no ha clavado la lanza pero que apunta, y a la izquierda, la Virgen que se desdobla en su dolor ante la cruz y el abrazo de Juan, el discípulo amado. No faltan los que miran, critican cuchillo en mano, enmarcados en un cuadrado azul que bien podría ser la pantalla de cualquier dispositivo desde los que hoy en día se vierten insultos, vejaciones e indiferencia. Mientras una figura muestra su horror con los brazos en cruz y su camisa blanca enmarcada en el amarillo, que nos recuerda al horror de los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya. A continuación, el cuerpo ya sin vida y desclavado de Jesucristo es abrazado, besado y amortajado por las mujeres. Para después subir a los cielos en la gran mano del Padre que acoge y guía. Y por último en el extremo, el abrazo del hijo pródigo que vuelve a la luz con el perdón del padre. Y en la esquina, los múltiples ojos fundidos en la oscuridad del que se ha negado el perdón a sí mismo y a los demás, y es condenado a la oscuridad.

Pero lo que más nos impacta de este gran mural no es lo que cuenta en sí, es cómo lo cuenta. Las pinturas de Haugen Sørensen nos inundan de color. Es una explosión de color que nos clava delante de ellas con tal atracción que no puedes dejar de mirar, es la fuerza de la pintura en sí, del color, de la plasticidad. Las figuras en su primitivismo, con su doble perspectiva, nos acercan a la realidad de nuestros sentimientos y nos hacen cómplices de su narración. Pero de nuevo el color, azul, verde, amarillo, el espacio se va dibujando según la luz a través de los colores. Aunque para ser sinceros, no hay espacio, todo es narración. Narración a través del color, como el rojo de las mujeres que comparten con el padre del hijo pródigo, igual que comparten el amor que guía sus pasos.

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En otra de las composiciones vuelve al tema del bautismo en el Jordán. Todo es color, color expresionista fundido en perspectiva egipcia que rodean a las figuras inmensas. Tetrástico en forma de vidriera, trazos de color, enmarcados por más color, poesía hecha pintura.

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Bosquejos, esculturas y temas estudiados una y otra vez como el beso de Judas o de nuevo el encuentro del hijo pródigo que viene de las sombras para volver a la luz que emana de la casa, del hogar, del fuego que nos purifica y nos ama en su calor a través del arrepentimiento y del perdón.

No lo duden, vayan y disfruten, no se arrepentirán. Aprovechen y mientras pasean por el centro histórico de Vélez Málaga, vivan el arte. No desaprovechen la oportunidad, ya lo decíamos, más vale tarde que…

San Valentín

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¿Saben? No soy yo mucho de San Valentín. No, de verdad, siempre me ha dado pereza, y no es que yo sea descastada o que no me implique en las relaciones, simplemente es eso, la pereza, que me agobia eso de tener que estar preparando una fecha concreta, habiendo ya cumpleaños, santos, aniversarios y demás. Pero les prometo que de este año en adelante voy a ser una fan de San Valentín total, más que Concha Velasco en las películas de “El día de los enamorados”

Resulta que en la Universidad de Granada, coincidiendo con tan señalada fecha, van a celebrar un taller bajo el título de “Odio San Valentín” Pero a ver, criaturitas, ¿qué os ha hecho el pobre Valentín que lleva criando malvas desde el siglo III??? Uuuy, cuánto amargao veo yo por ahí…

Pero a ver, que el taller es por nuestro bien, pues parece que hay mucha gente que se frustra con eso del amor romántico y provoca dependencia e inseguridad emocional… A ver, no soy una experta pero que creo que a esos más que un taller de la universidad, les vendría mejor unas horitas de psiquiatra. Que no hay que ser un lumbrera para saber que la bella durmiente no se despertó con el beso del príncipe, ni que va a aparecer Richard Gere para sacarte del trabajo en brazos, ni me voy a encontrar con ningún Darcy por la vida… Aaay, que las películas, películas son, y los tópicos, tópicos son. Si yo con 15 años hubiera pensado después de ver El club de los poetas muertos que todos mis profes iban a ser como Robin Williams, me hubiera pillado una depresión con la decepción. Claro que no sé por qué no se fijan en el final de Vacaciones en Roma, o en el de Casablanca, o en Breve encuentro… y paro ya que me pongo a llorar. Como ven tenemos tópicos para todos los gustos, para emocionarnos y para lanzarnos de lleno al pozo de la depresión.

Pero en el fondo, si somos sinceros, lo queremos todos, San Valentín, y las flores, y las canciones románticas, y las cenas a la luz de las velas, y las miradas, y los juegos, y las ilusiones, y las mariposas en el estómago… Porque creo, no sé si me equivoco, todos los que alguna vez hayan experimentado el amor romántico, saben, sabemos, que es la bomba!! Y como diría Barbra Streisand en El amor tiene dos caras, no nos importa que sepamos que nada es eterno, que la música que oímos en nuestra cabeza es falsa, que esa nube en la que nos sentimos es una mera ilusión, y no nos importa porque mientras dura, nos sentimos de ¡¡puta madre!!

Así que váyanse ustedes con su odio y su amargamiento a otra parte, que no tenemos los demás la culpa de sus decepciones y traumas,  y déjennos a nosotros con nuestro amor a nuestra bola, y nuestras locuras y neurosis que como el dice el dicho, “más vale haber amado y perdido, que jamás haber amado”, ¡ea!

El Amor Tiene Dos Caras

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“Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad soy como bronce que resuena o címbalo que retiñe”
Eso somos, instrumentos vacíos si nuestros actos no están llenos de caridad, de amor, y nos estamos vaciando, nos hemos olvidado de la caridad. La caridad, la caridad, parece palabra del pasado, de tiempos en blanco y negro. Poco a poco nos pareció rancia, que destilaba clericalismo trasnochado, al fin y al cabo es una virtud teologal cristiana, la que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Pero nosotros debíamos avanzar y despojarnos de los prejuicios y normas que habían regido a nuestros mayores, aunque algunas fueran simplemente amar al prójimo. Y así fuimos sustituyendo la caridad por la solidaridad, y de repente todos fuimos solidarios en vez de caritativos.
Caridad viene de caritas-caritatis que significa amor, ternura… Mientras que solidaridad viene de sólido. Amor versus solidez. No sé ustedes pero yo prefiero que la solidez me la dé el amor. Y la flaqueza, y las lágrimas, y las sonrisas, y que el amor me dé más amor. Y aunque no se lo crean, las palabras son mágicas, crean nuestros pensamientos y nuestros pensamientos crean nuestros actos. Las palabras son la varita mágica que saca de la chistera lo que somos, lo que se esconde en lo más profundo de nuestro ser. Si interiorizamos la palabra caridad, y como un mantra nos la repetimos una y otra vez, destilaremos amor y moldearemos nuestra mejor versión. Si no, podemos llegar a convertirnos en seres despreciables que escupen sapos y culebras cuando muere una modelo de cáncer, o engañamos a pobres indigentes burlándonos de ellos dándoles galletas con pasta dentífrica.

Cosas de Málaga

Cuando cada año mis tíos de Burgos, vuelven a “casa” por unos días, siempre nos dicen lo mismo: “Esto solo pasa en Málaga” Que están en la parada del autobús, pues enseguida el de al lado le cuenta su vida. Que están en la consulta del médico, todo el mundo hablando, todo el mundo pregunta qué tienen, por qué están allí… Se ve que en Burgos, las salas de espera parecen salas de tanatorios, de Burgos, claro, porque Málaga… Todavía recuerdo hace unos dos años en el velatorio de mi tía, que llamé a un amigo y me preguntó que dónde estaba con tanto follón. “En Parcemasa, sólo que hace una noche buena y esto parece calle Larios”.

Y es que en Málaga, en el sur, somos así, no nos callamos ni debajo agua. El silencio en  un ascensor dura apenas  unos incómodos segundos, enseguida alguien saca a relucir cualquier tema, aunque sea el recurrido “tiempo”, y ya todo el mundo hace chascarrillos, que si hay que ver la subida de la luz, que si el tráfico,…

Ayer estaba en Carlos Haya (en malagueño se pronuncia [cahlohaya], el hospital regional de Málaga, aunque ahora ya no se llama así, por aquello de la memoria histérica, digo histórica. Carlos de Haya fue un militar aviador del bando “nacional” y que murió en la misma Guerra Civil. Pero en Málaga, ya han podido quitar las letras del arco de entrada, han podido cambiar los membretes y toda la documentación, que todo el mundo sigue diciendo que va al “CahloHaya”. Bueno, que estaba yo allí, en la segunda planta del pabellón B, cuando me dirijo al baño que está al lado de la UCI. Había una señora en la puerta, y lo único que pregunté fue:

-¿Está usted esperando?
-Sí
-Vale, gracias
Se vuelve a girar y me dice: ¿A quién tienes aquí?
-A mi padre
-¿Dónde?
-En la UCI
-Pero, ¿en qué sala? ¿en la rosa?
-Amarilla (ya con un hilo de voz)
-Ah, ¿un infarto?
Y ahí es cuando me planteo si seguir la conversación o seguir aquel refrán que dice “a quien quiera saber, poco y al revés” Pero claro, me doy cuenta de que estoy en la planta de cardiología y en la puerta de la UCI, no tiene mucho sentido inventarse una historia ahora. Además yo lo que quiero es entrar al baño.
-No, por una operación de corazón
-Ah! Bueno, eso no es grave (y yo pensando, no, para nada, que te saquen el corazón durante 4 horas y tal… es cosa de niños), mi marido lleva ya 2 y ahí está (ese “ahí está” no sé yo si lo dijo con algo de retintín). lo malo son otras cosas, como mi sobrino, el pobre, que está… y la madre… tan joven… La vida, qué le vamos a hacer…
Ni se me pasó preguntarle qué le pasaba a su sobrino, sin preguntar casi me cuenta su vida, imagínense si le pregunto. Afortunadamente, la puerta del baño se abrió y salió su acompañante, y ya se fueron. Yo entré riéndome porque la pobre mujer, sólo quería desahogarse y contarme su historia, aunque tuviera que empezar con la mía. Pero es que en Málaga somos así, nos contamos nuestra vida aunque sea en la cola del supermercado y aunque ni nos hayamos visto ni nos vayamos a ver nunca más. Aunque sí que la volví a ver, alrededor de la 1 de la tarde, la sala de entrada de acceso a la UCI se puso como el metro en hora punta, tenías que moverte a empellones, bondades y virtudes de la sanidad andaluza pero eso ya es otra historia

Los 25.000 mejores versos de la lengua castellana

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Un día como hoy de 1820 nacía la escritora Carolina Coronado. Federico Madrazo la retrató hacia 1855 aunque yo no le puse cara hasta muchos años después de haber visto su nombre por primera vez.
De pequeña me gustaba ponerme de puntillas y alcanzar un libro de poesías que había estado en casa de mis abuelos y que ahora lo tenía mi madre. Era un libro viejo, con las tapas descoloridas y las hojas amarillentas. Desprendía ese olor especial que atesoran los libros viejos, olor a polvo, a manos que han pasado por sus hojas, a historia, a sabiduría… Un libro se va volviendo más sabio con los años, y ese olor que atesora y que exhala (porque los libros respiran cuando los abrimos, mientras, permanecen en letargo de sueño inconcluso) cuando lo abres, no lo cambio por nada. Es el olor de la magia.
De pequeña, lo cogía y me lo llevaba a la cama para leerlo y releerlo. Ahí estaba la princesa triste de Ruben Darío, que junto a Margarita, fueron los primeros cuentos que mi madre me contó. Y los cuarenta gomeles que corriendo van por la vega de Granada y que tantas noches había yo escuchado antes de dormir.  Y el Cristo de la Vega de Toledo, que desclavaba su mano para poder jurar a favor de Inés de Vargas mientras yo abría los ojos como platos para luego ir buscando por todas las iglesias un Cristo con la mano desclavada.
Y entre Cernuda, Lorca, Lope, Quevedo que mi madre me recitaba, cuando yo cogía el libro e iba desgranándolo poco a poco, a veces me tropezaba con Carolina Coronado, ya a esa edad me extraña que de pronto apareciera una mujer, y yo leía y releía el único poema suyo que aparecía en el libro

A UNA ESTRELLA

Chispa de luz que fija en lo infinito
absorbes mi asombrado pensamiento
tu origen, tu existencia, tu elemento
menos alcanzo cuanto más medito.

Si eres ardiente, inamovible hoguera,
¿dónde el centro descansa de tu lumbre?
si eres globo de luz, ¿cómo en la cumbre
no giras tú de la insondable esfera?

¿Por qué la tierra sin descanso rueda?
¿por qué la luna el globo majestoso
mueve, mientras tu carro misterioso
inmóvil, fijo en el espacio queda?

¿Es que mi vista de mortal no alcanza
a percibir desde su oscuro asiento
allá en la altura suma el movimiento
de tu carroza que en lo inmenso avanza?

¡Ah, sí! que por espíritu movida
la creación sin descanso se sostiene,
y todo en la creación marcado tiene
forma y destino, movimiento y vida.

Tú giras, sí: tus alas soberanas
surcan el mundo y sus confines tocan…
mas ¿cómo en tu carrera no se chocan
tus millares sin número de hermanas?

Más allá de su límite prescrito
sediento avanza, audaz el pensamiento,
y tu origen, tu vida, tu elemento
menos alcanzo cuanto más medito.

El libro era, y es, Los 25.000 mejores versos de la Lengua Castellana y ahora, 30 años después de que yo me tuviera que poner de puntillas para alcanzarlo y que mi madre me advirtiera que los libros son los tesoros más preciados y que por eso había que cuidarlos con el mayor mimo, ahora, teniéndolo en mis manos este 12 de diciembre, pienso y siento que el mejor regalo que mi madre ha podido hacerme nunca, ha sido su tiempo, los poemas que me recitaba antes de dormir, su amor a la literatura, pero sobre todo su amor, su inmenso amor a la poesía.

Revalidando que es gerundio

Pasadas las nueve de la noche, ya es de noche pero una noche casi de verano, más de 20º que invitan a quedarse en la calle, en alguna terracita con una caña y una tapita. No estoy para tapas ni para cañas, llevo toda la tarde dando clase, clases de apoyo a alumnos de bachillerato. La mayoría de mis alumnos han hecho una cuasi huelga, es decir, han ido a las clases que les convenía por exámenes o trabajos inminentes y al resto, han hecho lo que en Málaga llamamos una piarda (rabona, pellas, novillos…) Si le preguntan a alguno de ellos cuál era el propósito de la huelga de hoy, a lo único que se van a referir es a las reválidas. Todos, absolutamente todos, están en contra de las reválidas, cosa nada extraña, es como si a mí me dicen que tengo que trabajar dos horas más, también estoy en contra.

Lo primero que tengo que reconocer es que no me he leído la ley, sólo sé lo que he oído en la radio o leído en los periódicos, pero lo que sí conozco bastante bien es el nivel cultural que detentan la mayoría de los chicos de bachillerato. Alumnos que han terminado la ESO con notas altas, cuyos padres te los “venden” como chicos listísimos que no saben qué les pasa ahora en el bachillerato, te confunden América con África, te dicen que América se descubrió en 1800 algo, y si le hablas del delta del Nilo se te quedan mirando como si les hablaras en chino. Y no es uno ni dos, es el 99,99%
La mayoría no saben hacer un resumen de un texto, su vocabulario es cortísimo, y su expresión bastante deficiente. Pues todos ellos pasaron la ESO, y la mayoría con notables y sobresalientes. Pero claro, leen “adaptaciones” de obras literarias, los apuntes se los dan fotocopiados los profesores, gran parte de la nota son trabajos que hacen con un corta y pega de internet, y para los exámenes les dicen prácticamente lo que va a tocar… Cuando llegan a bachillerato y dan con algún profesor que se niega a bajar a tal nivel, pues terminan de cabeza en clases particulares o academias.
Cuando llegan a nuestras manos, les das el diagnóstico y les dices que el único truco es trabajar, trabajar y volver a trabajar para recuperar el tiempo perdido en la ESO. Y lo más llamativo no es que ellos, los niños, no quieran dar palo al agua, no, lo llamativo es que los padres no tienen interés ninguno en que aprendan sus hijos, sólo quieren que saquen nota, aunque sea por arte de birlibirloque. No les importa (a la mayoría, claro) que sus hijos sean unos incultos, es que ni siquiera quieren saberlo. Bendita ignorancia pensando que tu hijo es un portento porque ha sacado sobresalientes en la ESO.
Vuelvo a decir que no me he leído la ley, y de lo que he oído, lo único que no me parece bien es que no se pueda repetir si no se aprueba la reválida (ni siquiera sé si el dato es exacto) pero en cuanto a las reválidas, mi madre y mi padre, los dos tuvieron que hacer exámenes finales, reválidas y exámenes de ingreso, a magisterio mi madre, a la escuela de perito mi padre, todo prácticamente en un mismo mes. No considero a mis padres unos súper dotados, ni que sean muchísimos más inteligentes que yo, que sólo tuve que hacer selectividad, pero sí los considero bastante más cultos que yo. Lo que quiero decir es que si exigimos más, nos esforzaremos más, si pasamos la mano y cada vez exigimos menos, tendremos muchísimos títulos pero vacíos de conocimiento. Tal vez, sólo queramos la fachada, la estética, pero no sé ustedes pero yo no quiero que mis hijos sean cenutrios con muchos sobresalientes o títulos más falsos que una moneda de cuero, yo no quiero que mis hijos hagan el ridículo confundiendo América con África, o que cuando le hablen de la Revolución Francesa le suene a chino, y sobre todo, no quiero cerrar los ojos cuando pase.

 

Lenguas Afiladas

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Amor, esperanza, azul cielo, brisa, marismo, felicidad, sonrisa, calidez, caricias… Podemos decir muchas cosas, piropos o insultos, podemos usar el estilo más culto o el más vulgar o soez pero ¿de qué importa si no nos entendemos? Puedo decir “te quiero” mil veces y a voz grito que si no me entienden, simplemente es aire, palabras que se lleva el viento.
Las lenguas, los idiomas no tienen más objetivo que comunicar, de nada sirven si no. Neruda podía escribir los versos más tristes cualquier noche que si no los lee alguien que entienda el español, no dejan de ser garabatos.
Así las lenguas nacieron para la comunicación, para acercar, para unir, no para separar, Sigue leyendo

La Muerte en el Tablero

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De puente a puente y me lleva la corriente. Volvemos a tirar los dados, ahora el tablero no es de cartón, es un descampado a la fuerza. La fuerza de las bombas y los misiles. Aquí la calavera no es una casilla, es real y se esconde detrás de una bomba de racimo con apariencia de juguete a los ojos de una niña. Porque la guerra ahora más que cruel es sádica, y las bombas no son feas bolas oxidadas, sino brillantes esferitas que invitan a ver qué llevan dentro. Los niños nunca dejan de ser niños, aunque la muerte baile a su alrededor. Sigue leyendo